Año 2014 a la fecha

He citado a debates de control político a Enrique Peñalosa desde la Cámara de Representantes, con el fin de que transforme el sistema de transporte actual, en uno digno para los bogotanos, uno que no afecte la seguridad, la integridad y la vida de los ciudadanos, uno que cumpla con los principios básicos de contratación. 

Después de varios debates, hoy los órganos de control me dan la razón, los procesos de contratación de Peñalosa no son transparentes, la Contraloría de Bogotá afirma que no se puede hacer la licitación de Transmilenio por la Carrera Séptima porque viola el principio de planeación por pretender abrir una licitación sin estudios y sin diseños.

He invitado a Peñalosa al reto #PeñalosaSúbaseAlTransmi antes de que culminé su gobierno, porque quiero que me acompañé y experimenté la humillación y pesadilla que viven a diario los habitantes que tienen que esperar un alimentador por más de una hora, que hacen más de 4 transbordos diarios para llegar a su lugar de destino y por último que esperan más de 3 buses para poder subirse al sistema de transporte.  Peñalosa nos vende Transmilenio como la única forma de movilizarnos, defiende el sistema a capa y espada, pero lo defiende por qué no lo usa.

Finalmente expongo unas de las tantas razones por las cuales no apoyo el Transmilenio: 

1. No solucionan la movilidad.
2. Tiene problemas de inseguridad.
3. Contaminan la calidad del aire con el diésel, que entre otras cosas es cancerígeno.
4. No cumple con los principios para la ejecución de la licitación, entre ellos, transparencia, moralidad y economía. 5. Este sistema afecta económicamente el patrimonial distrital. Es por eso que insisto en qué #PeñalosaNoEsMiAlcalde y qué #LaLuchaPorBogotáContinua #Fuerza.